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El Yelmo, piedra sobre piedra

  • Modalidad: Senderismo
  • Recorrido: Circular, con corta variante para el ataque a la cumbre
  • Dificultad técnica: Difícil (hay que escalar una pequeña chimenea en la parte final)
  • Dificultad física: Media
  • Distancia total estimada: 13 kilómetros (aparenta menos pero se trata de un terreno muy sinuoso e irregular)
  • Altitud de partida: 1030 m. (aparcamiento bajo de Canto Cochino)
  • Altitud mínima: 1020 m. (vados del río Manzanares y del arroyo de la Majadilla)
  • Altitud máxima: 1717 m. (Peña del Yelmo)
  • Desnivel acumulado: +/- 720 m. (ascensión más pequeños desniveles del camino)
  • Tiempo: 5 horas

  • Dentro del conjunto de formaciones graníticas que componen La Pedriza, la Peña del Yelmo -también conocida antiguamente como Peña del Diezmo-, pese a no contarse, ni de lejos, entre las cumbres más altas de la zona, es la más significativa. Preside la Pedriza Anterior, aunque hay algún canto al Noreste que, por un puñado de metros, la supera en altitud; lo cual no obsta para que su gran volumen y su forma característica, semejante a la del yelmo de una antigua armadura -de ahí su nombre- le otorguen el honor de ser el emblema de todo el conjunto montañoso.

    El Yelmo, a la derecha de la imagen, presidiendo la Pedriza Anterior.
    Existen varias vías de aproximación a la base de la peña. La ruta propuesta parte del aparcamiento bajo de Canto Cochino. Insisto, una vez más, en que si se quiere acceder a este área en día festivo o fin de semana, sobre todo en verano, hay que madrugar mucho, ya que solo se permite la entrada de un cupo limitado de vehículos, el cual se completa rápidamente.

    Se cruza la pasarela sobre el río Manzanares, se sigue por el camino que va hacia abajo, por debajo de las casas forestales, y hay que dirigirse al cercano arroyo de La Majadilla, para cruzarlo también por una pasarela. En la otra orilla del arroyo encontraremos un sendero bien marcado que discurre junto a su curso y que no debemos seguir. Tomaremos una senda que, frente a nosotros, comienza a ascender directamente hacia el Este para tomar La Gran Cañada junto a los Altos de Medina.

    Recién comenzada la ascensión, asoma El Yelmo, retándonos a alcanzar su cumbre.
    No pasa nada si se pierde momentáneamente la senda, porque confluiremos más arriba. No obstante, hay señales de pintura roja y blanca que indican el camino correcto.

    A nuestra izquierda podremos ver una vaguada llamada Hueco de las Hoces. Se trata de una ruta alternativa de ascensión que también conduce a la base de El Yelmo en las proximidades del Collado de la Vistilla.

    Hueco de las Hoces (ruta alternativa)
    Mirando a nuestras espaldas veremos cómo hemos ido ganando altura. Al alcanzar los 1300 metros de altitud, llegaremos a un pequeño prado. Si continuásemos de frente, hacia el Este, cruzando el prado y subiendo, alcanzaríamos el Collado de la Pedriza, pero no es por ahí, hemos de abandonar esta dirección.

    Prado y Collado de la Pedriza (no seguir por ahí)
    Hay que tomar la Senda de las Carboneras, que sube desde El Tranco de Manzanares el Real y ascender en dirección Norte (Nornordeste, para ser más exactos). Esta nueva senda es muy sinuosa y gana altitud rápidamente. Sabremos que estamos en el camino correcto por dos motivos: en primer lugar porque, recién comenzada la subida, encontraremos la fuente de Prado Pino, de la que mana agua incluso en verano. Y en segundo lugar porque iremos viendo marcas de pintura amarilla y blanca.

    Alcanzado el pequeño Collado de la Encina, divisaremos El Yelmo y seguiremos el sendero que va directamente hacia la base de su cara Sur.

    El Yelmo desde el Collado de la Encina
    Cara Sur de El Yelmo
    Cruzamos la Pradera del Yelmo y abandonamos el sendero, tomando otro que rodea la gran roca, buscando su cara Noreste, en la que encontraremos la vía que hemos de seguir para atacar la cumbre.

    Pradera del Yelmo, bajo su cara Sur.
    La vía está señalizada con hitos de piedras, aunque a veces están derruidos y no son fáciles de encontrar. En cualquier caso, en la siguiente fotografía se puede observar la zona a la que hay que dirigirse.

    Vía de ascensión. La flecha superior indica el comienzo de la chimenea final.
    Chimenea que conduce a las proximidades de la cumbre
    Esta chimenea es la que me hace calificar la ascensión como "difícil". En realidad, no es ni muy larga (30 metros), ni vertical (poco más de 45º), ni excesivamente compleja. En un par de puntos requiere encaramarse mediante técnica de oposición pero no hay riesgo de grandes caídas, aunque sí de producirse alguna lesión por contusión o torcedura. Hay que dejar las mochilas abajo porque es muy estrecha para subir con carga. Cualquier persona medianamente ágil la pasará sin problemas, pero no es accesible a todo el mundo y el baremo para calificar la dificultad en las rutas de este sitio web se refiere al excursionista medio, no a montañeros experimentados. Recibe el nombre de Corredor del Miedo por un documento fechado en 1915, en el que se mencionaban los "peligros y fatigas" sufridos en este lugar por un grupo de excursionistas; pero tal denominación es excesiva y no debe amedrentar a quien planee la ascensión.

    Nuestro valiente sherpa no puede hacer cumbre. Se queda en un campamento improvisado en las cercanías de la chimenea.
    Una vez sobrepasada, tan solo queda un puñado de metros para alcanzar la cima. Al salir de la angostura veremos, a nuestra derecha, el mojón que señaliza el vértice geodésico coronando el risco.

    Cima de El Yelmo
    Aquí va una tanda de fotografías tomadas desde la cumbre y sus inmediaciones...

    La pared Sur, vista ahora desde su parte superior.
    Manzanares el Real y parte del embalse de Santillana
    Cumbres orientales de la Pedriza Posterior. Al fondo, parte de la Cuerda Larga.
    Circo de la Pedriza. Al fondo, otra parte de la Cuerda Larga.
    Cuenca Alta del Manzanares y el resto de la Cuerda Larga al fondo
    Descendemos por la chimenea y, antes de bajar a la base, nos fijamos en unos senderos que parten de frente, en dirección Noreste, y que tendremos que seguir. Hay que pasar entre unas rocas sin nombre. Es fácil orientarse porque no se trata ni de bajar hacia la derecha para regresar a la Pradera del Yelmo, ni de seguir subiendo hacia la izquierda por el sendero que conduce al Collado de la Vistilla, al norte del Yelmo, aunque merece la pena realizar el pequeño esfuerzo de asomarse al mismo para disfrutar del panorama sobre la Umbría de Calderón. Además, muy cerca, al otro lado, se encuentra el espectacular risco de La Maza.

    Nos dirigimos, pues, de frente hacia el Noreste. Por si hay alguna duda, se trata de seguir por donde se ve en la fotografía que viene a continuación:

    Senda correcta
    Tras pasar entre esas rocas, avistaremos, siguiendo la misma dirección Noreste, el Cerro de el Acebo, que es el siguiente punto a donde debemos dirigirnos.

    El Acebo. Tenemos que pasar por el pequeño collado que se ve en el centro de la foto.
    Toda esta zona es muy propicia para ver ejemplares de cabra montés. Este animal se extinguió en la zona durante la década de 1980 y en 1990 se inició un plan de repoblación con ejemplares traídos desde la Sierra de Gredos. El proyecto fue exitoso y, dada su capacidad de reproducción, se ha llegado incluso a elaborar planes de control para evitar la superpoblación y la esquilmación de los pastos.

    Un ejemplar macho vigila nuestros pasos desde las faldas de La Almena
    Los machos pueden superar los 100 Kg. de peso y poseen unos gruesos y largos cuernos. Las hembras rondan los 40 Kg. de peso y sus cuernos son pequeños.

    Aquí va una tanda de fotos para homenajear a estos habitantes del país de la piedra...


    Dejamos de hacer la cabra y continuamos con la ruta...

    Junto a la base de El Acebo se nos une la Senda de la Rinconada (PR-M1) que viene de Manzanares el Real y que ahora vamos a seguir para descender en busca del Collado de la Dehesilla (también llamado Collado de la Silla), a 1453 metros de altitud. Para ello, cambiamos de dirección y bajamos serpenteando hacia el Noroeste y perdiendo rápidamente altitud.

    Nada más iniciar este descenso, si nos desviamos un corto trecho, ladera abajo, hacia el Este, llegaremos junto a dos pintorescas formaciones rocosas: Las Cuatro Damas y La Cara.
    Las Cuatro Damas y La Cara
    Una vez que hayamos dejado atrás estas formaciones, avistaremos el Hueco de Coberteros, por cuya vaguada desciende el arroyo de igual nombre. Es una de las zonas de aguas vertientes desde el Collado de la Dehesilla. La opuesta, que tardaremos un poco más en avistar, es la del Arroyo de la Dehesilla, por donde continuaremos la bajada.

    Collado de la Dehesilla (de la Silla). Al otro lado, riscos de La Pedriza Posterior Oriental, entre los que sobresale la Pared de Santillana (Cancho de la Herrada).
    Desde el collado, descendemos hacia el Oeste. Tras bajar algo menos de 1 kilómetro y medio, nos toparemos con El Tolmo. Se trata de un gran berrueco situado entre ambas laderas y cuyo origen es motivo de controversia entre quienes defienden que se ha desprendido de una o de otra.

    El Tolmo
    Poco más abajo hay una fuente. Seguimos bajando hacia el Oeste (ligeramente Suroeste) y a 1200 metros de altitud llegamos al refugio Giner de los Ríos. A lo largo del camino tenemos buenas vistas del Circo de la Pedriza y de los riscos de las proximidades.

    El Pájaro
    Parte del circo
    Refugio Giner de los Ríos
    Desde el refugio, descendemos al Llano del Peluca, cruzamos una pasarela sobre el Arroyo de la Majadilla y ya solo queda regresar a Canto Cochino, bajando en dirección Sur, siguiendo el curso del arroyo por el sendero muy bien marcado y llamado La Autopista.

    Para terminar, un refrescante chapuzón de agua curativa para pies doloridos.
    Esta es la gráfica con el perfil del recorrido:


    Y este es un recorte con cartografía de la zona.

    Mapa de la ruta - Visor SigPac - http://sigpac.mapa.es/fega/visor/