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La Silla del Diablo

  • Modalidad: Senderismo
  • Recorrido: Parcialmente circular
  • Dificultad técnica: Fácil, excepto los últimos metros en los que es necesario trepar si se quiere coronar la cima.
  • Dificultad física: Media
  • Distancia total estimada: 17 kilómetros
  • Altitud de partida: 980 m. (Extremo noreste de la Urb. La Berzosa, saliendo hacia Hoyo de Manzanares)
  • Altitud mínima: La del punto de partida, aunque dependiendo del camino que se tome en la parte inicial, se podría descender hasta los 970 m.
  • Altitud máxima: 1366 m. (cima de la Peña del Diablo, junto a la Silla del Diablo)
  • Desnivel acumulado: +/- 470 metros (ascensión + frecuentes desniveles del camino)
  • Tiempo: 5 horas
En este recorrido se visitan tres de los principales atractivos de la Sierra de Hoyo de Manzanares: la Silla del Diablo, el mirador de Peñaliendre y la cascada del Covacho.

Silla del Diablo
El punto de inicio se sitúa en la Avda. de La Berzosa, cerca de la salida noreste de la urbanización, donde la carretera se dirige a Hoyo de Manzanares. Hay que tomar la vía pecuaria que parte hacia el norte, en dirección a unos depósitos de agua situados en la falda de la montaña. Sin subir hacia ellos, se gira a la izquierda, siguiendo la curva natural del camino principal, para continuar hacia el noroeste. Poco más adelante encontraremos un cruce y debemos ir a nuestra derecha. La pista sube a encontrarse con el camino que viene de Hoyo de Manzanares. No es necesario continuar hasta él. Se puede tomar cualquiera de los senderos que parten hacia el oeste y por los que acortaremos el recorrido, aunque conviene recordar que "no hay atajo sin trabajo" y que estos senderos salvan vaguadas en las que habrá que bajar y subir ciertos desniveles.

No es fácil explicar por dónde ir, ya que hay varias pistas y senderos. Lo más práctico es caminar siempre hacia el noroeste y, encaramándose a alguna roca, tratar de localizar una caseta de piedra, perteneciente a la red de canalización de aguas, que se ubica en las proximidades de un cruce de sendas y a la que hemos de dirigirnos. En cualquier caso, si hemos salido al camino principal, que es una ancha pista de tierra, y vamos bajando por el mismo, cuando lleguemos a una curva donde gira decididamente hacia el sur, hay que abandonarlo y tomar la senda que parte hacia nuestra derecha y se dirige al norte. Tras una breve bajada comenzará a subir y nos llevará hasta el cruce de senderos en las proximidades de la caseta de piedra.

En el cruce nos encontraremos cerca de la cascada, pero aún no vamos a ella. Hemos de tomar la senda que sube hacia el noreste, conocida como Camino a la Casa del Monte, y que discurre junto al cauce del arroyo de Peñaliendre. En algún tramo, la escorrentía ha ido erosionando el camino a lo largo de los años y ha modelado curiosos pasadizos.

Uno de los pasadizos excavados por la escorrentía
El valle formado por el arroyo de Peñaliendre se caracteriza por la gran diversidad de especies vegetales que lo pueblan, siendo una de las zonas más frondosas y variopintas de toda la sierra de Hoyo de Manzanares.

Más arriba, tras pasar junto a la peña que da nombre al valle, este se abre, la vegetación se reduce a arbustos y árboles aislados, y el sendero gira hacia el oeste cruzando el arroyo y alejándose del mismo.

Peñaliendre
Poco más arriba encontraremos la casa en ruinas y el mirador, que nos brinda una amplia panorámica, aunque la cercana presencia de líneas de alta tensión y de pistas forestales estropea notablemente las vistas. Cabe destacar, de entre estas, la que tenemos de San Lorenzo de El Escorial en la lejanía, así como del monte Abantos y del valle de Cuelgamuros.

San Lorenzo de El Escorial desde el mirador de Peñaliendre
Casa de Peñaliendre, con la Peña del Diablo detrás.
A partir de aquí, el sendero hace un tramo de subidas y bajadas. Donde este hace una curva para cruzar la vaguada del arroyo de Peña Herrera, hay que abandonarlo y tomar el que parte hacia el norte, a nuestra derecha, siguiendo el cauce de ese arroyo, para subir a la divisoria.

Alcanzaremos un collado que da paso a la vertiente norte de la Sierra de Hoyo de Manzanares. No debemos adentrarnos ladera abajo, ya que es zona militar. Hay que seguir el sendero que va hacia el este, siempre cerca de la línea de cumbres, desde donde podremos ver las pistas de tierra y los campos de tiro del área militar. En la lejanía divisaremos las cumbres de parte de la Sierra de Guadarrama.

Vista de la Sierra de Guadarrama desde el collado
Iremos rodeando la Peña del Diablo por su cara norte. Desde algunos puntos de este tramo veremos la Silla, fácilmente reconocible por su característica figura, formada por varios bloques de granito superpuestos y coronados por una lancha que sobresale en voladizo a ambos lados del conjunto. Tendremos que continuar hacia el este, ya sobrepasada la perpendicular con la cumbre, para encontrar el lugar, señalizado con hitos, por donde subir este último tramo.

Silla del Diablo
Una vez alcanzada la base de la Silla, solo queda buscar la vía más sencilla -por la cara sur- para coronar el conjunto de rocas de granito que se elevan junto a ella y que constituyen la cima de la Peña del Diablo, superando en una docena de metros la altura del asiento luciferino. Para llegar hasta aquí habremos invertido unas tres horas.

La Silla del Diablo vista desde la cima de la Peña del Diablo. Al fondo, la Sierra de Guadarrama.
Para regresar, desharemos el camino hasta llegar al sendero que viene del mirador de Peñaliendre. En ese punto, en lugar de retornar hacia la casa en ruinas, continuaremos por ese mismo sendero para descender en dirección al Cerro Lechuza. A nuestra izquierda iremos dejando la vaguada formada por el arroyo de Peña Herrera. Ya cerca del Cerro Lechuza, identificable porque está coronado por una gran roca con forma de menhir, hemos de abandonar este sendero y tomar uno que parte a nuestra izquierda, y que, tras cruzar el alcor de Hilo Blanco, nos permite bajar hacia el cauce del arroyo.

Cuando la senda pasa próxima al agua, si cruzamos y bajamos por el lado opuesto, encontraremos a poca distancia la cascada alta, que no es más que un pequeño salto de un par de metros.

Arroyo de Peña Herrera. Cascada superior.
Poco más abajo está el salto principal, conocido como Cascada del Covacho. El arroyo de Peña Herrera sufre un fuerte estiaje y esta cascada desaparece en los meses estivales. Incluso en época de deshielo no pasa de ser un regato. En el lugar hay un merendero con una mesa y bancos de piedra.

Cascada del Covacho vista desde su parte superior
Cascada del Covacho
Unos pocos metros aguas abajo -o cauce abajo, si no hay aguas-, llegaremos a un sendero. Lo tomaremos hacia la izquierda y, tras una corta cuesta, llegaremos a la caseta de piedra perteneciente a la red de canalización de aguas. Inmediatamente después está el cruce de sendas que ya conocemos pues hemos pasado por él en el camino de ida. Continuamos, pues, por el que se dirige hacia el sureste. Al igual que a la ida, no importa por qué senda o camino regresemos, ya que, si mantenemos el rumbo correcto, cualquiera de ellos nos llevará a La Berzosa.

Para completar el recorrido, de 17 Km. aproximadamente, habremos invertido unas 5 horas.

Esta es la gráfica con el perfil del recorrido:


Y este es un recorte de cartografía de la zona:

Mapa de la ruta - Visor SigPac - http://sigpac.mapa.es/fega/visor/