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Cabezas de Hierro, Valdemartín y Loma del Noruego

  • Modalidad: Senderismo
  • Recorrido: Circular
  • Dificultad técnica: Fácil, siempre que no se haga con condiciones invernales*
  • Dificultad física: Difícil
  • Distancia total estimada: 15'5 kilómetros
  • Altitud de partida: 1835 m. (Aparcamiento en la zona del refugio del Pingarrón)
  • Altitud mínima: 1775 m. (Arroyo de las Guarramillas)
  • Altitud máxima: 2381 m. (Cabeza de Hierro Mayor)
  • Desnivel acumulado: +/- 850 metros (ascensiones + desniveles del camino)
  • Tiempo: 5 horas
* Ver anexo sobre condiciones invernales al final de la página.

Excluidas las cumbres del macizo de Peñalara, las Cabezas de Hierro, seguidas del Cerro de Valdemartín, son las cimas más altas de toda la Sierra de Guadarrama. La propuesta de esta ruta consiste en atacar estas magníficas montañas por su cara norte, desde las proximidades del Puerto de Cotos, y realizar el descenso por la bonita Loma del Noruego para completar, de ese modo, un recorrido circular.

Cabezas de Hierro
El punto de inicio -y final- es una pequeña zona para aparcar, en la carretera que va a la estación invernal de Valdesquí, algo menos de un kilómetro después de haber tomado el desvío en el Puerto de Cotos. Ahí veremos que, a la izquierda, parte un ancho camino que se dirige al cercano Refugio del Pingarrón.
Refugio del Pingarrón. Al fondo, las Cabezas de Hierro.
Sobrepasada la zona del refugio, el camino comienza a bajar para salvar la vaguada del Arroyo de las Guarramillas. Al cruzar el mismo, nos encontraremos en el punto más bajo del recorrido.

Transitamos entre pinos por una senda que se dirige inicialmente hacia el este y que, tras salvar un recodo en la ladera, gira para dirigirse al sur. Poco después hay una bifurcación que puede inducir a error. Hay que seguir por el sendero que continúa de frente, en dirección sur, y que es el de la parte superior. El otro, que hace un giro hacia nuestra izquierda y que es el que está señalizado, baja a cruzar el arroyo cercano y después se adentra en el valle del Lozoya.

Continuamos, pues, hacia el sur, hasta llegar al Circo de las Cerradillas, donde hemos de cruzar varios pequeños arroyos que conforman el nacimiento del Arroyo de las Cerradillas. Al llegar al último de ellos, nuestro sendero seguirá su cauce, saliendo definitivamente del pinar, y comenzará a endurecerse la ascensión, a medida que nos aproximamos al gran canchal que cubre la ladera.

El Cerro de Valdemartín visto desde el Circo de las Cerradillas
La senda está señalizada con hitos. Si están tapados por la nieve, tan solo hay que seguir subiendo por el cauce del arroyo, que va girando progresivamente hacia el este a medida que ganamos altitud.

Para superar el canchal hay que sufrir en un tramo de rampas durísimas. En esa zona hay una fuente junto a la que se puede parar a tomar aliento. Si miramos a nuestras espaldas, veremos el Macizo de Peñalara al otro lado del valle. Cuando deja de haber agua en el cauce, se continúa por la canal seca.

Un detalle del canchal. Al fondo, a lo lejos, se observa el pinar de donde venimos.
Tras alcanzar un pequeño espolón, avistaremos el Valle de Lozoya, con Rascafría y el embalse de Pinilla. A partir de este saliente, las rampas son un poco más suaves y ya vemos claramente el collado a donde nos dirigimos, situado entre las dos cumbres de Cabezas de Hierro. Una vez en el mismo, iremos hacia nuestra izquierda para, tras una corta ascensión final, coronar la cima de Cabeza de Hierro Mayor, de 2381 m. de altitud.

Antes de continuar con la descripción del recorrido, he aquí algunas fotos tomadas desde la cima:

Cima de Cabeza de Hierro Mayor
Riscos de la Pedriza y el embalse de Santillana
Macizo de Peñalara
Siguientes objetivos: Cabeza de Hierro Menor y Cerro de Valdemartín. En el centro de la imagen se observa el Alto de las Guarramillas, (Bola del Mundo).
Regresamos al collado y vamos ahora al otro lado para coronar Cabeza de Hierro Menor, de 2376 m. de altitud. La corta subida, con buenas condiciones, no presenta complicaciones, más allá de tener que usar las manos en algún pequeño escalón; sin embargo, con nieve o hielo, hay que extremar la precaución. La vía más fácil está señalizada por las marcas correspondientes al sendero PR-M-11, que recorre toda esta cresta de la Cuerda Larga.

La Cuerda Larga es una ramificación de la Sierra de Guadarrama, comprendida entre el Puerto de Navacerrada y el de la Morcuera, que separa las cuencas de los ríos Lozoya, situado al norte, y Manzanares, al sur.

Por esta zona, en la que la única vegetación consiste en hierbas y escasos matorrales, es habitual que deambulen rebaños de cabras monteses. Los reyes de los cielos son aquí las águilas y los buitres.

La Mayor, vista desde la cima de la Menor
Descendemos ahora hacia el oeste, en busca del Collado de Valdemartín, situado a 2153 m. de altitud. Al sur del mismo, nace el arroyo homónimo, que confluye poco más abajo con los otros que forman el nacimiento del río Manzanares. La ladera norte está formada por el pedregal que ya hemos visto durante la ascensión.

La subida que viene a continuación es muy cómoda, con una pendiente suave y el camino bien definido.

Cabezas de Hierro vistas desde la subida al Cerro de Valdemartín, poco después de pasar por el collado homónimo.
Así coronamos el Cerro de Valdemartín, de 2282 m. de altitud. La cima, propiamente dicha, se sitúa unos pocos metros al norte del lugar por donde pasa el sendero, aunque resulta difícil, a simple vista, determinar cuál es el punto más alto, ya que la cumbre se extiende por un terreno alargado.

Al dar vista a la cara opuesta, nos encontramos con la estación invernal de Valdesquí. Lo más aconsejable es cerrar los ojos y no mirar el destrozo ecológico y paisajístico producido por esas instalaciones.

Alto de las Guarramillas (Bola del Mundo), visto desde la cima del Cerro de Valdemartín.
Iniciamos un nuevo descenso que nos llevará hasta el Collado de las Guarramillas, a 2160 m. de altitud. En la vertiente norte está el horror ya comentado, que ahora vemos en toda su extensión; y al sur se encuentra el Ventisquero de la Condesa, donde nace oficialmente el río Manzanares, ya que, de todos los arroyos y fuentes que confluyen para formarlo, el de este lugar es el que, de acuerdo a la orografía, conforma el cauce principal.

Ahora, si se desea, se puede subir hasta la cercana Bola del Mundo. En este recorrido no lo hacemos, sino que atajamos directamente, hacia el oeste, a través de las pistas de esquí, para llegar a la parte opuesta del Circo de las Guarramillas, delimitada por la Loma del Noruego. De todos modos, no se gana demasiado terreno con este atajo. En invierno, con las pistas en funcionamiento, es inviable. E incluso fuera de temporada de esquí, es probable que haya que zigzaguear subiendo y bajando pues, según parece, para construir este tipo de instalaciones no basta con arrasar el monte, sino que hay que levantar vallados que no siempre se pueden sortear por el lugar más idóneo.

La loma debe su nombre a Birger Sörensen, ciudadano noruego afincado en España con el fin de dirigir la sucursal madrileña de una empresa maderera familiar; quien, en los albores del siglo XX, disfrutaba deslizándose con sus tablas por estas suaves pendientes, y se convirtió en maestro de los pioneros de este deporte en la Sierra de Guadarrama.
Loma del Noruego. El pico que se ve al fondo es Peñalara.
Recorreremos la Loma del Noruego de sur a norte, realizando un suave y continuo descenso, solo quebrado por insignificantes subidas, como la necesaria para sobrepasar la prominencia conocida como Peña del Águila. Al este, a nuestra derecha, están las instalaciones de la estación invernal, por lo que es mejor no mirar. Al oeste, bien al contrario, tenemos una estupenda panorámica del esplendoroso pinar del Monte de Valsaín y, si nuestra vista es buena, podremos distinguir algunos edificios de la ciudad de Segovia. Desde algún ángulo es posible ver la carretera y la vía férrea que unen los puertos de Navacerrada y Cotos y que discurren por esa ladera.

Un último vistazo a Cabezas de Hierro, cerca ya del final de la ruta.
La última elevación de la Loma del Noruego, antes de llegar al Puerto de Cotos, se llama El Altozano. Se distingue porque está poblada de pinares, no como las anteriores, que solo tenían arbustos y matorral. Antes de que la senda comience a ascender manifiestamente, hay un tramo llano, seguido de otro de ligera subida. En ese punto, donde la rampa se endurece, hay que abandonar el camino y tomar un sendero muy poco definido que, a nuestra derecha, desciende por la ladera hacia la carretera de Valdesquí. Si no vemos el sendero, basta con bajar de forma oblicua; es decir, manteniendo el rumbo que teníamos y perdiendo altitud progresivamente. De ese modo, llegaremos al aparcamiento junto a la carretera, donde iniciamos la ruta, o a sus proximidades.

Una nota final: el punto propuesto para inicio y final de la ruta es el óptimo si se ha venido hasta él en coche. En caso de haber llegado al Puerto de Cotos en tren o autobús, hay un camino que, partiendo del mismo puerto sube hacia la cima de El Altozano y que, tras haber remontado un tercio de la ladera, llega a una bifurcación donde, abandonándolo, se toma otro que parte a la izquierda y que baja al aparcamiento en cuestión. En cuanto al regreso, tan solo habría que coronar El Altozano y bajar al Puerto de Cotos. En tal caso, se tendría que tener en cuenta este pequeño extra a la hora de planificar la ruta.

Esta es la gráfica con el perfil del recorrido:


Y este es un recorte de cartografía de la zona:

Mapa de la ruta - Visor SigPac - http://sigpac.mapa.es/fega/visor/

ANEXO: ASCENSIÓN CON CONDICIONES INVERNALES

La cara norte de Cabezas de Hierro resulta muy atractiva para realizar ascensiones invernales. Durante los meses fríos, suele estar cubierta por un buen manto de nieve, que se conserva dura gracias a las heladas, la ubicación umbría de la ladera y la corta duración de los días en esa época del año. Esto hace que sea ideal para encumbrar por vías directas con la ayuda de crampones y piolet.

Quien se esté iniciando en el uso de este tipo de material, puede subir por el mismo camino descrito anteriormente. Y quien ya busque una mayor dificultad, disfrutará más subiendo, ligeramente hacia el Este, por la zona conocida como Los Tubos, que son los canales situados junto a los dos canchales que se aprecian a media ladera y que hay quien llama Los Pulmones.

A continuación, unas imágenes invernales de esta cara norte:

En rojo, las vías de ascensión por Los Tubos, y en naranja, la vía de ascensión por Las Cerradillas.
Vista desde Cabeza de Hierro Mayor
Las Cerradillas
Caprichos de hielo esculpidos por el viento, cerca de la cumbre.
Ladera completamente helada
Cabezas de Hierro desde Las Cerradillas
Para terminar, un pequeño vídeo grabado en pleno ventisquero, que muestra las condiciones que uno se puede encontrar ahí arriba, aunque en cotas bajas el día sea soleado y apacible.