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Cuerda Larga Oriental y Peñas Sobre Pedriza

  • Modalidad: Senderismo
  • Recorrido: Ida y vuelta, con variantes.
  • Dificultad técnica: Media (fácil casi todo el recorrido, pero requiere un par de pequeñas trepadas)
  • Dificultad física: Muy difícil
  • Distancia total estimada: 21 kilómetros
  • Altitud de partida: 1777 m. (Puerto de la Morcuera)
  • Altitud mínima: La del punto de partida
  • Altitud máxima: 2242 m. (Asómate de Hoyos)
  • Desnivel acumulado: +/- 1050 metros (varios desniveles acumulados)
  • Tiempo: 7 horas
En este recorrido coronaremos todas las cumbres de la Cuerda Larga Oriental y también las de la loma que, desde ella, desciende hacia La Pedriza.

La ruta arranca en el Puerto de la Morcuera, a 1777 m. de altitud -aunque la cartelería basada en mediciones obsoletas le atribuye algunos metros extra-, entre los términos de Miraflores de la Sierra y Rascafría; desde donde comenzamos a subir directamente, hacia el sur, el pico de La Najarra. Hay que ir siempre junto a la divisoria y no se debe confundir esta vía con la senda PR-M-11, que se inicia justo al lado y también se dirige a la cresta de la Cuerda Larga pero con rampas mucho más suaves y tendidas, pues evita esta primera cima.

Ladera norte de La Najarra. Hay que subir directamente siguiendo la divisoria, y no ir por el camino que se ve en la parte inferior.
A medida que ascendemos, la perspectiva de un par de afloramientos rocosos nos puede hacer creer que estamos en las proximidades de la cima, pero no es así. Esta se encuentra a 2123 metros de altitud, ligeramente por encima del punto donde se señaliza el vértice geodésico utilizado en cartografía y con el que no coincide exactamente, algo poco habitual.

Desde La Najarra, en primer término, Cuerda Larga Oriental. A la derecha, el macizo de Peñalara.
Ya hemos ganado la cresta y ahora hemos de seguir por ella. Observamos que la ladera norte es más suave, con abundante hierba y matorral, mientras que al sur, el terreno es abrupto, de roca desnuda en los niveles superiores y pinar en la falda de la montaña. Las cabras monteses, desaparecidas de esta zona en las primeras décadas del siglo XIX y reintroducidas en La Pedriza en el año 1990, extienden sus dominios hasta este lugar y nos acompañarán durante todo el recorrido.

Una cabra montés vigila el entorno desde un lugar prominente. Casi siempre van en grupo y una de ellas hace de centinela mientras el resto pasta.
Durante un tramo, transitaremos por un terreno llano, muy cómodo, que nos permitirá ir disfrutando de las vistas. Así llegaremos a un refugio, encaramado sobre las rocas, en una ubicación privilegiada, que comienza a amenazar ruina en su muro posterior. Vivir una tormenta eléctrica refugiado en este caseto ha de ser una experiencia tan espectacular como acojonante. A un kilómetro de profundidad, justo bajo nuestros pies, pasan los trenes de alta velocidad por los túneles que atraviesan la Sierra de Guadarrama, cuya boca sur se encuentra cerca de Soto del Real y que vuelven a ver la luz en las proximidades de la ciudad de Segovia, a una treintena de kilómetros hacia el noroeste.

Refugio de La Najarra
Se inicia ahora una bajada que nos lleva hasta el Collado de la Najarra (1970 m.), al que sigue un terreno quebrado y un nuevo collado desprovisto de nombre, en el que se inicia la ascensión a Bailanderos, de 2133 metros de altitud. Desde esta cima se contempla en toda su extensión, hacia el sur, el vasto Hueco de San Blas, concavidad receptora de toda la arroyada de esta vertiente y poblada por un extenso pinar.

Hueco de San Blas desde Bailanderos
Toca nueva bajada por terreno algo complicado. Los hitos nos indicarán el camino óptimo para superar el tramo de canchal. Habrá que zigzaguear entre las piedras y tener en cuenta que, en lugares como este, la línea recta no marca la distancia más corta ente dos puntos.

Este descenso nos deposita en el Collado de Pedro de los Lobos (2051 m.). La historia de la que deviene tan sugerente nombre es incógnita, aunque, tal y como funciona el intercambio de información en Internet, basta con que alguien imaginativo se la invente para que, tras varios "copiapegas", acabe formando parte de la tradición local.

Comienza, a partir de aquí, una fácil ascensión con la que alcanzamos el alto donde, desde la propia Cuerda Larga, se descuelga hacia el sur la loma que recorreremos más adelante. Pero antes, continuaremos hacia el oeste, salvando una rampa cuyo desnivel es ya inapreciable, para coronar la cima de Asómate de Hoyos, que con sus 2242 metros de altitud constituye el punto culminante de este recorrido. El también sugerente nombre de esta montaña sí que se explica porque se levanta sobre los llamados Hoyos de la Sierra, una hondonada en la ladera sur; y al alcanzar la cumbre desde este lugar, el caminante ciertamente se asoma a otro valle bien diferente.

El valle del Lozoya desde Asómate de Hoyos
Desde aquí, no nos costará ningún esfuerzo continuar por la cuerda para alcanzar la muy cercana cumbre de Navahondilla (2234 m.), que bien podría considerarse una simple prolongación de la cima de Asómate de Hoyos, y que nos ofrece una mejor panorámica, hacia el norte, del macizo de Peñalara, así como, hacia el oeste, de la continuación de la propia Cuerda Larga que, a partir de este lugar, no presenta desniveles dignos de mención hasta llegar a las Cabezas de Hierro.

Macizo de Peñalara visto desde Navahondilla
Regresamos a Asómate de Hoyos y al punto donde arranca la loma que se descuelga hacia el sur. Los hitos nos ayudarán a localizar el sendero que desciende hacia Peña Lindera (2107 m.). Su silueta es inconfundible, ya que se trata de una figura cónica, compuesta por bloques de granito amontonados, que se eleva una treintena de metros sobre el terreno que la rodea. Sin embargo, y por esto traía a colación el comentario anterior sobre los peligros del "copiapega" en Internet, no son pocos quienes adjudican a esta atalaya el nombre de Alto de Matasanos; entre ellos, una famosa enciclopedia digital y la sección de naturaleza de uno de los diarios españoles de mayor tirada . Peña Lindera es como un colosal mojón lindero, uno de esos montones de piedras que, en las montañas, se erigen para señalizar los términos territoriales; pero construida, en vez de con pedruscos, con grandes bloques de roca.

Para hacer cumbre, la vía más asequible es por la cara noreste, tal y como llegamos a su base, desplazándonos ligeramente hacia la parte izquierda. Es una corta trepada, no exenta de cierto riesgo, por lo que hay que extremar la precaución. Se pueden dejar las mochilas en la base porque es mejor realizar el descenso por el mismo sitio.

La inconfundible silueta de Peña Lindera
Descendemos y retomamos la senda que habíamos abandonado poco antes para dirigirnos a la base de esta peña. El terreno es ahora muy irregular, pero los hitos nos guiarán por el trazado óptimo para, poco más abajo, llegar al Alto de Matasanos (2058 m.), el cual, desde donde venimos, apenas se eleva diez metros sobre el sendero. Otra vez hay que trepar y, aunque la vía más fácil es por el sur, para no tener que rodear y perder altitud, lo mejor es que lo ataquemos igualmente por la cara noreste.

Este peñasco es el punto final de la loma que acabamos de recorrer. A sus pies, al sur, se encuentra el collado homónimo, que permite pasar de los Hoyos de la Sierra a la Hoya de San Blas; y enfrente se alzan majestuosas las Torres de la Pedriza, que cierran la parte superior del Circo de la Pedriza Posterior.

Desde el Alto de Matasanos, el collado homónimo y las Torres de la Pedriza
Quien lo bautizó así, no pudo estar más acertado. Llegar a este punto tan alejado, ya sea desde el Puerto de la Morcuera, desde Miraflores de la Sierra o Soto del Real por la Hoya de San Blas, o desde Canto Cochino, requiere un esfuerzo mayúsculo. Si a la lejanía le sumamos lo escabroso del relieve y la crudeza del clima de montaña, obtenemos este inhóspito Matasanos capaz de minar la moral del montañero más animoso.

Hacia el sur, esta roca que parecía insignificante, sí que tiene una caída de casi un centenar de metros hasta el collado. Es un privilegiado mirador sobre el extraordinario mundo granítico de La Pedriza.

Parte de La Pedriza vista desde el Alto de Matasanos
Nos despedimos de este fantástico lugar e iniciamos el regreso deshaciendo el largo camino andado, aunque ahora evitaremos la subida a Peña Lindera, así como las cumbres de Asómate de Hoyos y Navahondilla. No es recomendable intentar atajar camino hacia el Collado de Pedro de los Lobos, ya que lo irregular del terreno hará que resulte mucho más costoso que volver por la senda ya conocida. Huelga decir que, aunque a todos nos gustan las rutas circulares, tratar de cerrar esta bajando al Hueco de San Blas para subir después al puerto de la Morcuera requiere salvar tan grandes desniveles que no merece la pena.

Tampoco podremos evitar subir otra vez a Bailanderos. Lo que sí nos ahorraremos será una nueva ascensión a La Najarra. Para ello, justo antes de llegar al collado que la precede, tomaremos, a nuestra izquierda, el sendero PR-M-11, que baja en oblicuo por la ladera y por el que regresamos al Puerto de la Morcuera.

Ruinas junto a la senda, muy cerca ya del puerto.
Poco antes de llegar al mismo encontraremos las ruinas de una antigua construcción dedicada a la captación o canalización de aguas del arroyo de La Najarra. Al echar algún que otro vistazo ladera arriba, con la larga caminata a nuestras espaldas, agradeceremos no haber tenido que repetir paso por la cumbre.

Esta es la gráfica con el perfil del recorrido:


Y este es un recorte de cartografía de la zona:

Mapa de la ruta - Visor SigPac - http://sigpac.mapa.es/fega/visor/