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Cuerda y ladera de Peguerinos

  • Modalidad: Senderismo
  • Recorrido: Circular
  • Dificultad técnica: Fácil, aunque para coronar el Risco del Palanco hay que realizar una pequeña trepada.
  • Dificultad física: Difícil
  • Distancia total estimada: 18 kilómetros
  • Altitud de partida: 1488 m. (Albergue Forestal Casa de la Cueva)
  • Altitud mínima: 1445 m. (Algunos tramos de la Cañada Real Leonesa en el Camino de las Navazuelas)
  • Altitud máxima: 1785 m. (Cerro de la Salamanca)
  • Desnivel acumulado: 560 metros
  • Tiempo: 5 horas
En esta ruta se recorre una parte de la sierra escasamente transitada, ya que sus montañas son poco relevantes y el acceso no es fácil, pues en un tramo lo impide el acotamiento del Valle de los Caídos, y el resto está apartado de las principales vías de comunicación. La aproximación más habitual se realiza desde la zona del embalse de la Jarosa, pero aquí lo vamos a hacer desde la vertiente castellana, que resulta más cómodo y, además, nos permite conocer más a fondo esta otra cara serrana.

Albergue Forestal Casa de la Cueva y su entorno
Partimos del Albergue Forestal Casa de la Cueva, situado en el término municipal de la localidad abulense de Peguerinos, en la carretera de montaña que se dirige al Puerto de Abantos. Seguimos dicha carretera, en dirección a Abantos, caminando por el sendero que discurre junto a la misma, y en algo menos de un kilómetro llegamos al área recreativa situada junto a la Fuente de las Negras. Justo en la pronunciada curva a la derecha que hace la pista, la abandonamos y continuamos por el sendero que, de frente, sigue hacia el noreste, con un trazado casi llano, adentrándose en el pinar y dejando a la izquierda una zona de pradera. Poco más adelante la subida se endurece con una rampa pronunciada. Se trata de un repecho no muy largo que nos lleva al Refugio de la Naranjera.

Refugio de la Naranjera
La sólida estructura de este refugio aún permanece en pie, pero la techumbre no ha podido resistir el paso del tiempo y el abandono. Si bien es cierto que los refugios de montaña son prescindibles en la Sierra de Guadarrama, por la cercanía de todas sus cumbres a importantes núcleos de población, lo que permite llegar a cualquier cima en una sola jornada; es una lástima ver el estado ruinoso que presentan varias de estas bonitas edificaciones desde que cayeron en desuso cuando, en el último tercio del siglo XX, se modificó la planificación de labores forestales para cuyo desempeño habían sido construidas. Y aunque aún sirven de refugio ocasional frente a alguna tormenta o cualquier otro imprevisto, no es aconsejable resguardarse en su interior por el peligro de accidente causado por un previsible derrumbe.

En las proximidades veremos el muro de piedra que marca la divisoria y encierra el acotamiento del Valle de los Caídos. Si se pasa al otro lado por alguna de las aberturas donde la cerca esta derruida, es posible asomarse sobre Cuelgamuros para obtener una espectacular vista de todo el valle y del conjunto monumental.

Valle de los Caídos, desde las proximidades de La Naranjera.
Ya hemos cogido la cuerda de Peguerinos, también llamada de Cuelgamuros, y vamos a seguirla. Nos dirigimos hacia el norte, bajando por el sendero cuyo trazado está catalogado como tramo de la senda de gran recorrido GR-10.

Tras este primer descenso, transitamos durante un trecho por una cómoda zona llana al lado del muro lindero. Esta imponente cerca de piedra, con sus 10 leguas de longitud (más de 50 kilómetros) fue originariamente mandada construir por Felipe II, a finales del siglo XVI, para cerrar un extenso coto de caza aledaño al emplazamiento del Monasterio de El Escorial. La pared sería reformada en el siglo XVIII, bajo el reinado de Carlos III, siendo su hijo y sucesor, Carlos IV quien finalizaría las obras. Si prestamos atención a las piedras del cercado a lo largo de este tramo, veremos un lugar donde hay unos sillares que, por su forma y tamaño, no nos pasarán desapercibidos. Son los restos de una puerta abierta en este sitio, conocida como Portera del Cura. Comunicaba el coto y bosques reales con los terrenos de Peguerinos, sirviendo de corredor entre dos importantes vías pecuarias: la Cañada Real Segoviana y la Cañada Real Leonesa. Encaramándonos al muro podemos ver, al otro lado, los ruinas de algunas edificaciones que daban servicio a esta puerta. El paso de montaña y el camino que lo atravesaba cayeron en desuso con el discurrir del tiempo y en el olvido definitivo con la construcción del Valle de los Caídos.

Vestigios de la Portera del Cura
Justo donde la cerca alcanza su límite norte y hace esquina para precipitarse en la profundidad del valle, nuestro camino continúa de frente y comienza la ascensión al Cerro de la Carrasqueta, de 1652 metros de altitud. El GR-10 lo bordea por su cara oeste, por lo que, para coronarlo, deberemos abandonar provisionalmente la senda. Desde aquí volveremos a tener excelentes, aunque más lejanas, vistas del conjunto monumental. A nuestros pies destaca el valle de La Jarosa, con su embalse y sus extensos pinares.

Cuelgamuros desde el Cerro de la Carrasqueta
Bajamos y retomamos el sendero. El descenso es corto y pronto comienza una nueva ascensión. El GR-10 cruza la divisoria para evitar el Risco del Palanco (1687 m.) y rodearlo por el este. Nuevamente tenemos que salirnos del camino para hacer cumbre. Arriba nos encontraremos con varios riscos de altitud similar, aunque vemos que uno de ellos es un poco más prominente. Hay que trepar unos metros para coronarlo.

Valle y embalse de La Jarosa desde el Risco del Palanco
Avanzamos y bajamos a retomar el camino. Vemos que hay dos sendas y que cada una discurre por un lado de la divisoria, aunque después llegan a unirse. Más adelante se bordea un pequeño picacho. Si subimos al mismo podremos ver varios vestigios de la Guerra Civil Española: un puesto de ametralladora, líneas de trincheras y puestos de tiro; como los que se muestran en las dos siguientes fotografías. A quien tenga especial interés por este tema, le recomiendo que haga la ruta del Puerto de Guadarrama: clic aquí

Puesto de ametralladora. Al fondo, a la derecha, el Cerro de la Salamanca.
Posiciones de tiro en la línea de trincheras
Desde que dejamos atrás el muro del coto y bosques reales, antes de iniciar la ascensión del Cerro de la Carrasqueta, habremos venido viendo que la linde está marcada por una alambrada sustentada por palos o piquetes metálicos, pero, en varios tramos y en paralelo, también se pueden observar los restos de un antiguo cerramiento basado en una hilera de grandes lastras o mojones de piedra.

Alineamiento de mojones linderos
La última ascensión de la jornada nos lleva hasta el Cerro de la Salamanca, que con sus 1785 metros de altitud constituye el punto culminante de este recorrido. Muy cerca de la cima cuenta con un refugio gemelo al de La Naranjera, visto anteriormente, y en similar estado de conservación. Desde esta atalaya, sin que obste para ello su moderada altitud, hay muy buenas vistas en casi todas las direcciones, por lo que es obligado detenerse un rato y disfrutar de las panorámicas.

Refugio de la Salamanca. Al fondo, el pico de Cueva Valiente.
La siguiente cumbre serrana es Cabeza Líjar y, mediando entre esta y el Cerro de la Salamanca, se sitúa el Collado de la Mina, por el que pasa la pista-carretera que va del Puerto de Guadarrama a Peguerinos, de la cual recorreremos un tramo para hacer el regreso. Sin embargo, como ya hemos pasado por el Collado de la Mina en otras rutas, en lugar de continuar para bajar hasta él, descenderemos directamente por un sendero que se precipita por la ladera oeste y que nos conducirá, a través del pinar, con una notable pendiente, hasta la encrucijada de caminos situada en el Collado del Hornillo, a 1637 metros de altitud, y por el que también pasa la pista-carretera a un nivel inferior.

A partir de este collado la pista se solapa con el trazado de la Cañada Real Leonesa. Hay ahora una serie de curvas que evitaremos bajando en línea recta por el sendero que las ataja y que desemboca en las cercanías de una fuente. Después, no hace falta caminar por el asfalto, ya que, al otro lado del arroyo de Collado Hornillo, que discurre en paralelo, hay un sendero que nos resultará mucho más agradable.

Enorme hormiguero junto al arroyo del Collado Hornillo
Tras dos kilómetros de descenso desde el collado, encontraremos un camino que parte hacia nuestra izquierda. Hay que abandonar la pista-carretera (o el sendero paralelo por el que veníamos) y tomarlo. Se trata del Camino de Canto Herradero (o Herrero), que sigue el trazado de la Cañada Real Leonesa.

Ya solo queda tirar millas por esta vía pecuaria que, aunque va haciendo leves cambios de dirección, se dirige hacia el sur. Tras pasar junto al campamento de Peñas Blancas, cambia de nombre y pasa a ser el Camino de las Navazuelas, aunque continúa siendo el trazado de la cañada real.

Cañada Real Leonesa
Son más de cinco kilómetros, afortunadamente casi llanos, que se pueden hacer bastante largos; especialmente una interminable recta final, tras la que la vía pecuaria vierte en la carretera de Abantos. Al llegar a esta, la tomamos hacia nuestra izquierda y en algo menos de un kilómetro de ligera ascensión estaremos en el lugar donde iniciamos la ruta.

Esta es la gráfica con el perfil del recorrido:


Y este es un recorte con cartografía de la zona:

Mapa de la ruta. Visor IBERPIX. http://www.ign.es/iberpix2/visor/