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Ascensión a Las Torres de La Pedriza

  • Modalidad: Senderismo
  • Recorrido: Parcialmente circular
  • Dificultad técnica: Difícil
  • Dificultad física: Difícil
  • Distancia total estimada: 18'5 kilómetros
  • Altitud de partida: 1035 m. (Puente de las Ranas - 2º aparcamiento de Canto Cochino)
  • Altitud mínima: La del punto de partida
  • Altitud máxima: 2029 m. (Las Torres de La Pedriza - Cima de Torre nº 3)
  • Desnivel acumulado: +/- 1060 metros (ascensión + pequeños desniveles del camino)
  • Tiempo: 7 horas
Las Torres son el punto culminante del Circo de La Pedriza. Se componen de una sucesión de cuatro riscos alineados, siendo el tercero, formado por una doble cima, el que alcanza mayor altitud, con 2029 metros (alguna publicación cartográfica le atribuye 2033 m.).

Circo de La Pedriza Posterior, culminado por Las Torres
La extraordinaria variedad orográfica de La Pedriza permite diseñar multitud de itinerarios diferentes para alcanzar los lugares más significativos de la zona. Este peculiar mundo pétreo merecería, por si solo, un sitio web entero para recopilar todas las rutas que facilitasen su conocimiento y disfrute en profundidad. La que se describe a continuación es solo una de las que conducen a Las Torres, pero hay otras que resultan igualmente interesantes.

Partimos del aparcamiento de Canto Cochino; en concreto del que está situado junto al Puente de las Ranas. Hay que recordar que el acceso a la zona está limitado a un cierto cupo de vehículos, por lo que, en fines de semana o días festivos, hay que ser madrugador para evitar problemas.

Se cruza el puente sobre el río Manzanares y se comienza a caminar, aguas arriba, siguiendo su cauce. En un par de kilómetros se alcanza la Charca Verde, la más popular de las numerosas y bonitas pozas que forma el río y que, en periodo estival, invitan al chapuzón. Este paraje, fácilmente accesible, se ha convertido en lugar de culto para el "chonismo", por lo que el excursionista debe ir mentalmente preparado para que no le hierva la sangre cuando se tope con plásticos, pañales, tampones, papel higiénico o cualquier otro tipo de basura tirada por el suelo.

Paraje de la Charca Verde
Si el caudal es alto, hay que dar un pequeño rodeo sobre las rocas para superar este tramo. No mucho más arriba, el cauce del Manzanares va girando hacia el oeste y se aleja de nuestra ruta. Sin cruzar las aguas, continuamos ascendiendo junto al Arroyo de los Hoyos de la Sierra, que es uno de sus afluentes. En algún momento, el sendero se aleja del regato o zigzaguea para ganar altitud; hasta que, aproximadamente en la cota de 1450 metros, alcanzada una zona escarpada en la que se intuye la dificultad para continuar cerca del cauce, el camino diverge de este y serpentea por la ladera hasta ganar una loma por la que continúa la ascensión, aún con fuertes rampas.

El trazado por el que realizamos esta subida es conocido como Senda de la Mina. Ignoro el porqué de este nombre. Se pasa junto a un refugio vivac acondicionado bajo una gran piedra y, poco más arriba, se sale de la arboleda, lo que permite disfrutar de vistas de las cumbres cercanas.

En la cota de 1780 metros de altitud, la Senda de la Mina converge con la senda PR-M1 que discurre bajo la Cuerda de las Milaneras y por la que realizaremos el regreso. Una última rampa nos deposita en una llanura, tras la que alcanzamos el Collado del Miradero, también llamado de Prao Poyos, a 1882 metros de altitud, y cuyo nombre habla por sí solo.

Collado del Miradero
La senda, a partir de aquí, se bifurca y se confunde, ya que un ramal se dirige a las proximidades del Collado de Matasanos para seguir después ascendiendo hacia el norte en busca de la Cuerda Larga, mientras que la PR-M1 propiamente dicha se encamina a rodear Las Torres por su cara norte para continuar bordeando el Circo de La Pedriza. Hemos de proseguir por esta última hasta alcanzar la base del tercer risco, el de mayor altitud. Una vez allí, se debe buscar la vía más asequible para coronarlo. Si no se han caído, unos hitos nos indicarán por dónde comenzar la trepada.

A la cabra montés le resulta fácil escalar este risco. Tras ella se puede ver parte de la Cuerda Larga, con Cabezas de Hierro en el trasero y la Maliciosa bajo el hocico.
Con la roca mojada o con rachas de viento no se debe intentar esta ascensión, ya que hay riesgo de caída. En condiciones favorables, no resulta demasiado complicada, aunque, por supuesto, se debe extremar la precaución.

Parte de Las Torres y Cuerda de las Milaneras
Las vistas desde esta atalaya son espectaculares. A nuestros pies, hacia el sur, tenemos toda La Pedriza. Se pueden apreciar varios de los riscos más emblemáticos y distinguir las principales vaguadas que hienden el conjunto montañoso. Mirando hacia el norte se tiene una extraña sensación, pues, para observar las cumbres de la Cuerda Larga, desde La Maliciosa hasta la Najarra, hemos de mirar hacia arriba, aunque nos encontramos en una localización dominante. Por ejemplo: el cercano Alto de Matasanos, que por su cara norte es insignificante, desde aquí parece mucho más relevante.

Nuestra amiga posa al borde del abismo. A la izquierda de la imagen destaca la Pedriza Anterior presidida por El Yelmo.
Al descender, si nos asomamos a la cara sureste, veremos el Dedo de Dios adosado a la pared de la torre. Se trata de una de las más curiosas y afamadas formaciones rocosas del lugar. En la siguiente imagen, que es una ampliación de una fotografía de la cara norte de Las Torres, tomada desde el Alto de Matasanos, se observa su ubicación.

Aunque esta no es la única formación que recibe ese nombre. Existe otro Dedo de Dios y mucha controversia sobre cuál es el auténtico. De eso, entre otras cosas, se habla en el desarrollo de esta ruta: clic aquí.

Las Torres desde el Alto de Matasanos
Bajamos al Collado de Matasanos y, desde él, retomamos la senda PR-M1 para deshacer el camino andado. Pasamos nuevamente por el Collado del Miradero y seguimos descendiendo hasta el punto donde la Senda de la Mina convergía con esta.

Ahora, en vez de bajar por el camino ya conocido de la subida, proseguimos por la PR-M1 y nos adentramos bajo la Cuerda de las Milaneras por su cara oeste, caminando en dirección sur.

Paredón en la ladera oeste de la Cuerda de Las Milaneras
Vamos guiándonos por las marcas de pintura amarilla y blanca. No hay que perder las referencias de los hitos, pues se trata de un trazado muy quebrado e irregular en el que resulta fácil despistarse. Es un tramo muy bonito pero también muy exigente, ya que debemos ir constantemente saltando de piedra en piedra por los canchales.

Una marca indica la dirección correcta bajo el Risco de las Milaneras
Cuando llegamos a las proximidades de los Tres Cestos, pasamos a través de un pequeño collado a la otra cara del cordal. Este monumento natural, de silueta inconfundible, invita a una reflexión sobre la toponimia de la zona. Ante la profusión de peñascos de sugerentes figuras, a lo largo del tiempo, la gente les ha ido adjudicando nombres acordes a las asociaciones realizadas por la imaginación; a veces de manera atinada, como es el caso de, por ejemplo, El Pájaro, El Cáliz o El Elefante; y en ocasiones de forma bastante arbitraria. Son tantos los nombres que se han ido recopilando, y en tan poco espacio temporal, dado que La Pedriza es una zona despoblada y este fenómeno toponímico es relativamente reciente y relacionado con la actividad excursionista; que algunos no han llegado a consolidarse y, por eso, es posible encontrar distintas publicaciones cartográficas que muestran contradicciones entre ellas.

Tres Cestos
Cerca de aquí, unos versos de Walt Whitman grabados en una placa anclada a una roca homenajean a una persona fallecida. Más adelante, ya al final de la cuerda, la senda se precipita en una brutal pendiente que hay que recorrer con mucha prudencia para sortear los numerosos escalones que presenta, algunos de los cuales requerirán dotes de agilidad y equilibrio. Continuamos hacia el sur, dejando a nuestra izquierda el risco que se aprecia en la siguiente imagen, el cual nada tiene que ver con el de Puente Poyos, aunque también presente un hueco en su cúspide.

Risco situado entre zona de Puente Poyos y extremo Sur de Milaneras
Para ver el Puente Poyos, hacer clic aquí.

Al finalizar este tramo de descenso, una mínima subida en curva del sendero, nos lleva al Collado de la Romera, en cuyas proximidades nos encontraremos con llamativas figuras rocosas como La Diligencia.

Después hay un corto trecho más o menos llano, previo a una canal que baja nuevamente con gran pendiente para superar una agrupación de riscos. Antes de adentrarse en ella, es momento de echar la vista atrás y ver de dónde venimos.

Al fondo, Las Torres. A la izquierda, la Cuerda de las Milaneras, en la que destaca el Cancho Centeno.
Sobrepasada la angostura, la senda ya resulta bastante más transitable. Continuamos hacia el sur para dirigirnos al Collado del Cabrón, situado a 1304 metros de altitud. Un vistazo a nuestras espaldas nos permite ver la agrupación de riscos que acabamos de salvar. Entre ellos se encuentran: El Pajarito, La Vela, El Castillete o La Campana.

Zona de riscos de El Pajarito
El Collado del Cabrón es una encrucijada. Hemos de ir a nuestra derecha, continuando por la misma senda -la que sigue de frente se dirige al Cancho de los Muertos-, que desciende por la ladera haciendo algún zigzag, pero por terreno que ya no presenta ningún tipo de complicación.

El sendero va rodeando una loma en paralelo al curso del río Manzanares, que ya tenemos muy cerca. Cuando nos percatemos de que estamos en las proximidades de Canto Cochino, lo que sabremos por el guirigay de la gente o el ruido de coches, tomaremos un sendero que, partiendo a nuestra derecha, baje directamente al aparcamiento del Puente de las Ranas, donde iniciamos la ruta.

Esta es la gráfica con el perfil del recorrido:


Y este es un recorte con cartografía de la zona:

Mapa de la ruta. Visor IBERPIX. http://www.ign.es/iberpix2/visor/