rutas senderismo bicicleta de montaña noroeste madrid mountain bike mtb bici todoterreno btt mountain biking ciclismo montañismo

Miscelánea de La Pedriza Alta: Travesía Cormar - La Esfinge (base) - Comedor Termes - Dedo de Dios

  • Modalidad: Senderismo
  • Recorrido: Parcialmente circular
  • Dificultad técnica: Difícil
  • Dificultad física: Difícil
  • Distancia total estimada: 18'5 kilómetros
  • Altitud de partida: 1025 m. (Canto Cochino - Aparcamiento bajo)
  • Altitud mínima: La del punto de partida
  • Altitud máxima: 2010 m. (Dedo de Dios - Paso entre Torres 3ª y 4ª)
  • Desnivel acumulado: +/- 1200 metros (terreno muy quebrado)
  • Tiempo: 7 horas y media
En otras rutas nos hemos adentrado en La Pedriza Posterior Oriental (clic aquí) y en La Pedriza Posterior Occidental, que fue el itinerario elegido para la ascensión a Las Torres (clic aquí). Faltaba, pues, por recorrer la zona que cierra el Circo de la Pedriza en su parte alta para completar el perímetro del conjunto posterior, y ese es el objetivo de esta propuesta.

Tras ascender desde Canto Cochino al Collado de la Ventana por el camino habitual, recorreremos la recoleta travesía de la Senda Cormar, un lugar donde no hallaremos a nadie más que a nosotros mismos; nos postraremos bajo la imponente Esfinge, repondremos fuerzas en el Comedor de Termes y rozaremos el Dedo de Dios; para, finalmente, descender, desde el Collado del Miradero, por el PR-M2, la principal arteria del país de la piedra, hasta Canto Cochino.

Al fondo (del centro a la izquierda), La Pedriza Alta, cerrada por Las Torres al Oeste y por La Esfinge y el Cerro de los Hoyos al Este.
Partimos del aparcamiento bajo de Canto Cochino. Recuerdo, como siempre, que el acceso de vehículos a este lugar está limitado por un cupo, por lo que hay que madrugar o ir en día laborable. Cruzamos la pasarela sobre el río Manzanares y comenzamos a ascender por la senda PR-M2, conocida en este primer tramo como Autopista de La Pedriza. En algo más de media hora llegaremos al Llano del Peluca, en las cercanías del refugio Giner de los Ríos.

Seguimos subiendo por la PR-M2 durante otro kilómetro, hasta un punto donde la senda se acerca a tocar la orilla del arroyo y vemos que, de la orilla opuesta, parten otros senderos. Cruzamos el arroyo y tomamos el sendero que sube unos metros e, inmediatamente, gira hacia el norte para continuar aguas arriba cerca del cauce del regato pero por esa otra vertiente. No hay que preocuparse si nos pasamos este desvío, ya que, poco más de un kilómetro después, llegaríamos a la encrucijada de Cuatro Caminos, fácilmente identificable, y desde la que, tomando el camino que se dirige al Este, podríamos ir a vadear el Arroyo de los Poyos y después el de la Ventana, tras lo cual convergeríamos con el sendero correcto.

El camino que hemos tomado es la Senda de la Majadilla al Collado de la Ventana. Por ella llegaremos, primeramente, al lugar, junto a un gran berrueco, donde confluyen el Arroyo de los Poyos, que aquí se precipita en una cascada, y el de la Ventana. Después, a una bifurcación en la que, a nuestra izquierda, se incorpora el sendero comentado anteriormente que proviene de Cuatro Caminos. Posteriormente, la senda zigzaguea ladera arriba y se alcanza otra bifurcación. Si fuésemos por la izquierda, nos dirigiríamos al Callejón de las Abejas. Vamos, pues, por la derecha.

Zona de subida al Collado de la Ventana (fotografía tomada desde el Callejón de las Abejas)
Cuando ganamos altitud y salimos del pinar, empiezan a asomar riscos a ambos lados del valle. A nuestra derecha destacan las Dos Torres y la característica silueta del Caballo de Ajedrez. A nuestra izquierda, en la parte baja, adornando el vecino Callejón de las Abejas, vemos El Caracolillo, El Sarcófago y el Cancho del Callejón; y, ya a mayor altitud, el grupo de El Balcón, Las Damas (las de la Ventana), El Cocodrilo, Las Nieves y La Ventana.

Algunos riscos del vecino Callejón de las Abejas
Conjunto de riscos de La Ventana (El Cocodrilo, Las Nieves, La Ventana), situados entre el Arroyo de la Ventana y el Callejón de las Abejas. Detrás de ellos se encuentra el Collado de la U.
A 1784 metros de altitud alcanzamos el Collado de la Ventana, a los pies del impresionante y caótico Cerro de los Hoyos (Cerro del Nevazo). Casi la totalidad de las rutas, a partir de aquí, continúan, bien hacia el Norte o hacia el Sur, por la PR-M1 (Integral de La Pedriza); y las menos, buscan la cercana Senda de la Herrada para bajar por El Lomo a la Hoya de San Blas. En esta ruta vamos a tomar otro camino, apenas transitado, desconocido para la mayoría de los excursionistas que recorren estos lugares, pero de una belleza excepcional. Se trata de la Senda Cormar, que rodea el Cerro de los Hoyos por su abrupta cara Este.

El caótico Cerro de los Hoyos desde el Collado de la Ventana
La longitud de la Travesía Cormar apenas alcanza los dos kilómetros, pero su dificultad es alta. Si no se tiene suficiente experiencia en montaña, es más prudente renunciar a ella y tomar la PR-M1 para rodear el Cerro de los Hoyos por el Oeste, pasando al pie de la aguja de El Puro, y converger con esta ruta más adelante.

El primer obstáculo, nada más comenzar, consiste en que los hitos de la parte inicial suelen estar destruidos. Tal vez los tiran para que no se confunda este camino con la Integral de La Pedriza; o tal vez por simple vandalismo. Así pues, hay que dirigirse hacia el Noreste, ganando un poco de altitud, hasta que encontremos los primeros hitos conservados. A partir de ahí, no hay problema, la senda está perfectamente señalizada en los puntos que pueden ser dudosos.

Cara Este del Cerro de los Hoyos desde la Senda Cormar
A nuestros pies iremos viendo la Hoya de San Blas. Sobre nuestras cabezas, la anárquica fisonomía del inmenso roquedal que forma el cerro, desde cuyos verticales picachos seremos atentamente observados por buitres y águilas, mientras pensamos erróneamente que somos nosotros quienes los observamos a ellos.

En algunos puntos, especialmente resguardados de la lluvia y de los vientos, aún (2014) se conservan marcas de pintura que indican la dirección correcta.

Señales de la senda
El terreno es muy escarpado. Hay que subir y bajar constantemente para sortear las hileras rocosas que se descuelgan por esta ladera, llamada Herrada de Patas. Aunque los desniveles que se salvan son pequeños, la exigencia física es notable. Conviene detenerse a tomar aliento y disfrutar del fantástico entorno.

En esta travesía hay que superar dos pasos que presentan cierta complicación. El primero de ellos, el menos difícil, es una corta y estrecha chimenea que se puede ver en la siguiente imagen:

En el centro de la foto se observa la pequeña chimenea que hay que superar
Más adelante encontramos el segundo obstáculo, el más complicado. Se debe rebasar un espolón en el que el camino cambia completamente de dirección y se dirige hacia el Oeste en busca del Collado de los Hoyos, situado entre el Cerro de los Hoyos y La Esfinge.

Para sortear dicho espolón, primero hay que subir una decena de metros, aprovechando una pequeña canal y, una vez encaramados, bajar por el otro lado buscando apoyos en una grieta. En las dos siguientes imágenes se muestra la subida y la bajada.

Canal de subida del espolón
Grieta por la que se baja del espolón
Sobrepasado este contrafuerte de la montaña, ya tomamos nuevo rumbo y nos dirigimos hacia la base de La Esfinge, cuya silueta, por este lado, no tiene nada que ver con la característica forma de la que deriva su nombre. Desde aquí, su figura es la de un cono irregular. El camino es ahora bastante más cómodo y la dirección a seguir resulta evidente.

La Esfinge (cara Este). A la izquierda se intuye el collado a donde nos dirigimos. Al fondo, a la derecha, la zona de Las Torres.
El Collado de los Hoyos, situado entre el Cerro de los Hoyos y La Esfinge, a 1900 metros de altitud, es el punto donde finaliza la travesía de la Senda Cormar. Desde aquí, si se quiere coronar el cerro, la cima está cercana. En esta ruta no lo vamos a hacer pero, si alguien tiene interés, puede ver la vía de ascensión en esta otra: clic aquí.

Bajando un breve trecho por la vertiente opuesta encontraremos, junto a un robusto peñasco, la PR-M1 con sus marcas amarillas y blancas. Si hemos renunciado a la travesía y hemos venido por la zona de El Puro, este es el punto de reunión.

Vista desde el Collado de los Hoyos: junto al peñasco del centro de la imagen, pasa la PR-M1. En segundo plano se ve la Cuerda de las Milaneras. Detrás, la Sierra de los Porrones, que culmina en La Maliciosa. Al fondo, de forma difusa, línea de cumbres de la Sierra de Guadarrama suroccidental.
Tomamos la senda hacia nuestra derecha y encaramos un tramo de bajadas y subidas enlazadas para avanzar por terreno nuevamente quebrado. Inicialmente, vamos rodeando La Esfinge. Desde esta perspectiva ya nos muestra su inconfundible silueta. Si subimos un puñado de metros, nos situaremos bajo su cabeza.

La Esfinge
Si nos asomamos a la otra vertiente, veremos la vertical Aguja Singer y la espectacular torre intermedia que la separa de La Esfinge. Ambos riscos son desconocidos para la mayoría de los caminantes que pasan por aquí, ya que están un poco apartados del camino principal y, sin embargo, nadie discutiría que merece la pena realizar un pequeño esfuerzo para echarles un vistazo.

La de la izquierda es la Aguja Singer. El del centro es el risco intermedio. La pared de la derecha pertenece a la propia Esfinge.
La PR-M1 continúa hacia el Noroeste, enlazando bajadas y subidas, aunque cada vez son más estas últimas. Tras pasar sobre el Callejón de La Esfinge y el Canal de Los Hermanitos, se llega junto al Risco del Ventanillo, el cual hay que rodear por el Oeste.

Risco de El Ventanillo (cara Norte)
Poco más adelante, la subida es ya continua. La PR-M1 se solapa con la llamada Senda Termes, cuyo nombre recuerda a un personaje relevante del mundo de la política y la economía del siglo XX que era conocido, además, por su gran afición montañera.

Entramos ahora en zona de gran interés por la enorme controversia que genera entre los excursionistas pedriceros. Muy próximos, uno del otro, pasamos junto al Dedo de Dios y al Comedor Termes.

El primero de ellos es una pequeña aguja que recibe esa denominación, y así es reconocida en algunas publicaciones cartográficas y por una minoría de montañeros. Sin embargo, popularmente se ha asignado tal nombre al risco adosado a la pared de la 3ª Torre, que vamos a ver posteriormente.

El Dedo de Dios (el menos popular), en las proximidades del Comedor Termes.
El Comedor Termes es una lastra situada junto al camino, la cual invita al descanso sobre ella para disfrutar de excelentes panorámicas mientras se actúa conforme a su nombre y se da buena cuenta del bocadillo.

Sin embargo, poco más arriba, hay dos pequeñas explanadas, con sendos corros de piedras, a las que hay quien les atribuye ese apelativo. La primera se encuentra poco después de pasar el propio Comedor Termes y la segunda ya al lado de Las Torres. Son estas:

Corro inferior
Corro superior
En esta última abandonamos la senda y vamos directamente hacia Las Torres, para pasar por la canal que se abre entre la tercera y la cuarta, y, de ese modo, poder ver, adosado a la pared de la tercera, el otro Dedo de Dios, que es el que, por clamor popular, parece que va a acabar ganando definitivamente la batalla por el nombre.

Dedo de Dios (el popular)
Desde lo alto de la canal, apenas queda una veintena de metros para coronar la más alta de Las Torres. En esta ruta no lo vamos a hacer. Algunas de las vistas que se tienen desde arriba, se muestran en esta ruta: clic aquí. La trepada no es demasiado complicada pero hay que tener mucha precaución para evitar caídas.

Bajamos por el otro lado de la canal y retomamos la senda PR-M1 para seguir a los pies de Las Torres 2ª y 1ª. Cuando esta se separa del cordal, podemos continuar por la cresta para asomarnos desde la cercana Peña del Rayo (1960 m.) a echar un vistazo sobre el Collado del Miradero (de Prao Poyos), o al cercano risco de La Bota, que emerge solitario del frondoso pinar.

Collado del Miradero desde la Peña del Rayo. A continuación, la Cuerda de las Milaneras.
Bajamos al collado y desde él tomamos la PR-M2, principal arteria de La Pedriza, por la que descendemos directamente hacia el Sur, atravesando el corazón del circo. Durante la primera parte de esta bajada, metidos de lleno en la espesura, no veremos más que árboles y regatos que se abren paso bajo las piedras y socavan el camino. Pasada la zona de Los Llanos, se empiezan a abrir algunos claros desde los que podremos observar panorámicas. Después llegaremos a la encrucijada de Cuatro Caminos y a Los Llanillos.

Riscos de Los Pinganillos desde la PR-M2. De izquierda a derecha: Cancho Buitrón, Pequeño y Gran Molondrio, Torre de las Arañas Negras, Los Guerreros, La Muela y El Pájaro. A la derecha del todo, más abajo, el Platillo Volante.
Tras unas fuertes pendientes llegaremos al desvío donde, cruzando el arroyo, tomamos, a la ida, la Senda de La Majadilla al Collado de la Ventana. Así pues, desde aquí, ya es terreno conocido: Llano del Peluca y Autopista de La Pedriza hasta Canto Cochino.

Esta es la gráfica con el perfil del recorrido:
Y este es un recorte con cartografía de la zona:
Mapa de la ruta. Visor IBERPIX. http://www.ign.es/iberpix2/visor/