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Hueco de San Blas (con variante a la cantera de gneis)

  • Modalidad: Bicicleta
  • Recorrido: Circular (en forma de ocho), con una variante
  • Dificultad técnica: Fácil, excepto un tramo de 1'5 Km. de descenso, por un sendero en malas condiciones, en el que hay que apearse de la bici y bajar andando
  • Dificultad física: Difícil
  • Distancia total: 35 kilómetros
  • Altitud de partida: 898 m. (Inicio del Cordel de Prado Herrero. P.K. 20'7 de la carretera M-608 entre Manzanares el Real y Soto del Real)
  • Altitud mínima: La del punto de partida
  • Altitud máxima: 1480 m. (Camino del Mostajo. al cruzar el Arroyo de San Blas)
  • Desnivel acumulado: +/- 850 m.
  • Tiempo: 3 horas y media
El Hueco de San Blas, u Hoya de San Blas, es un valle flanqueado por una sucesión de montañas que forman un ángulo recto, cuyos lados son La Pedriza al Oeste y la Cuerda Larga al Norte, situándose su vértice en la cima de Asómate de Hoyos. En las zonas más bajas de esta depresión predominan los pastizales y el terreno está parcelado en grandes fincas ganaderas. A medida que se gana altitud, aparece el robledal, después el pinar, y en la franja superior, ya cerca de las cumbres, el matorral de montaña.

Hueco de San Blas visto desde la cumbre de Bailanderos, en la Cuerda Larga Oriental
En esta ruta vamos a hacer un recorrido por su seno y sus alrededores, con una variante para visitar la impresionante brecha dejada en la ladera de El Jaralón por una explotación minera.

Hay varios puntos de acceso al área. El elegido en esta ocasión es el Cordel de Prado Herrero, cuyo inicio se sitúa en el punto kilométrico 20'7 de la carretera M-608, entre las localidades de Manzanares el Real y Soto del Real. Se puede aparcar el coche a la entrada del camino o en el lado opuesto de la carretera. Si venimos en bici desde cualquiera de los dos pueblos, hay que tener en cuenta que ambos se hallan a unos 4 Km. de este lugar.

Cordel de Prado Herrero, punto inicial del recorrido.
Nos dirigimos hacia el Norte, en suave ascensión, por un camino cómodo. A nuestra izquierda vamos viendo los peñascos de La Pedriza, y a nuestra derecha se abre una amplia zona de pradera.

Pronto advertimos que el terreno está dividido por muros y cerramientos que delimitan fincas ganaderas y empezamos a encontrar edificaciones destinadas a tal uso.

No habremos avanzado mucho cuando ya podremos divisar el Canto del Berrueco (no confundir con su homónimo, punto culminante de la Pedriza Anterior), una roca cuya peculiar silueta destaca en el entorno. Su figura está coronada por un doble pico reconocible desde la lejanía. Se encuentra dentro de una finca cerrada junto a la que hemos de pasar, por lo que nos sirve de referencia para saber que vamos en la dirección correcta.

El Berrueco
Nada más sobrepasar El Berrueco, llegamos a una bifurcación situada en el Km. 2'4 de la ruta. Hemos de ir ahora por el camino de la izquierda para realizar la variante propuesta en este itinerario. Después, regresaremos aquí para continuar con el recorrido circular.

Poco después del Km.3'0, encontraremos una puerta metálica, probablemente cerrada, pues no está permitido el paso de vehículos a motor. A la derecha hay una cancilla por la que se puede pasar. Al otro lado está el cauce del Arroyo de Santillana, sobre el cual cruzamos para entrar en la ladera de El Jaralón, donde hay más edificaciones.

A 500 metros, habremos de afrontar una dura rampa que culmina en una bifurcación (Km.4'1), en la que un ramal sigue subiendo de frente por el Hueco de Coberteros, mientras que el otro, que es el que hemos de tomar haciendo un fuerte giro a la izquierda, tras un breve trecho llano inicial, vuelve a ascender con fuertes rampas por la ladera.

Afrontamos primero una curva a la derecha y posteriormente una a la izquierda. En esta curva, nos apeamos de la bici. La parte interior de la misma es una finca en la que hay una construcción moderna. En el lado opuesto, es decir, en el exterior de la curva, encontraremos las ruinas de una caseta. Nos dirigimos a pie hacia ella y, con mucha precaución, nos asomamos en sus proximidades sobre la gran brecha abierta en la montaña por la explotación minera que hemos venido a visitar.

Brecha en la montaña de El Jaralón. Cantera abandonada.
Nos encontramos a 1160 m. de altitud en el Km. 4'5 de nuestro recorrido. Lo que vemos a nuestros pies es la gran grieta dejada en la tierra por la explotación de una antigua cantera de gneis. El gneis es una roca que tiene la misma composición que el granito, del cual deriva, pero se diferencia de este en que sus minerales se estructuran en bandas alternas claras y oscuras. Su explotación se realiza para utilizarlo como material de construcción.

Regresamos al llano próximo a la bifurcación. Dejamos nuevamente la bici y, junto a los restos del cargadero, buscamos el modo de acceder al interior de la cantera. También se puede entrar por unos tajos ubicados en el lado Norte, siguiendo el camino del Hueco de Coberteros.

Pared de gneis. Se pueden apreciar las franjas de claros y oscuros.
La veta tenía una inclinación de unos 75º u 80º, con lo que una de las paredes se encuentra "extraplomada", por lo que hay que tener cuidado con el riesgo de desprendimientos si se camina por el interior. Con el paso del tiempo, se han producido algunos derrumbes importantes, que han dividido en tramos la fisura original. Para recorrerla entera, será necesario trepar entre los escombros de esos derrumbes para poder pasar de un tramo a otro.

La anchura del hueco ronda los 20 metros y la altura máxima conservada se aproxima a los 50. Los desprendimientos, al cerrar con escombros partes de la hendidura, han creado una especie de compartimentos. En uno de ellos, especialmente aislado por los cuatro costados, se ha desarrollado un microhábitat aprovechando las particulares condiciones de temperatura y humedad que presenta en su interior.

Microhábitat dentro de la cantera
Terminada la visita, recogemos la bicicleta y deshacemos el camino hasta retornar a la bifurcación próxima a El Berrueco. Al llegar a ella, estaremos en el Km. 6'6 de nuestra ruta y ni siquiera habremos pedaleado durante una hora. Se debe de tener esto en cuenta a la hora de programar la excursión, ya que, al tiempo estimado, que -recuerdo- es tiempo efectivo sobre la bici, habrá que añadirle el que dediquemos a explorar la cantera.

Vamos ahora por el otro camino (el de la izquierda según bajamos). Nos aproximamos a la presa del Embalse de los Palancares, aunque está escondida de nuestra vista. En una nueva bifurcación, proseguimos por la derecha, cruzamos el arroyo y continuamos por el camino principal. Pasamos bajo la presa (sin verla) y, en el siguiente desvío (Km. 8'0), vamos hacia la izquierda para continuar rodeándola. Subimos ligeramente durante casi un kilómetro y llegamos a una encrucijada. Nos dirigimos hacia el Este por la senda GR10.

Cuando llegamos a un lugar donde el camino está encementado (Km. 10'2), en una curva, seguimos de frente. Abandonamos el firme de cemento en un cruce en el que hacemos un giro de 90º a la izquierda (Km. 10'9) para dirigirnos hacia el Norte.

Un kilómetro después, llegamos a otra encrucijada en la que hemos de ir a la derecha. Inmediatamente después del giro, si miramos a nuestra derecha, veremos, sobre un promontorio, la pequeña Ermita de San Blas. Aparcamos la bici y subimos a ella para disfrutar de las vistas desde el mirador que hay junto a la misma.

Ermita de San Blas
Retomamos la bici y avanzamos un puñado de metros hasta la siguiente encrucijada, junto a una casa, donde giramos a la izquierda para continuar ascendiendo hacia el Norte.

Avanzamos sin desviarnos por el camino principal, que va virando hacia el Noreste, hasta superar una dura rampa y alcanzar un pequeño collado donde desembocamos en un nuevo camino. Desde este lugar (Km. 13'7) hay muy buenas vistas entre las que destacan el Cerro de San Pedro, Soto del Real, el Embalse de Santillana y, en la lejanía, la ciudad de Madrid.

Giramos fuertemente hacia la izquierda y vamos ahora hacia el Oeste. Tras cruzar el cauce del Arroyo del Espino, la pista se dirige hacia el Suroeste. Ignoramos los primeros cruces y llegamos a una barrera situada en el Km. 14'5 de la ruta. Nos encontramos en la parte baja del Monte Aguirre, donde termina el robledal y comienza el pinar. Unos metros después hay una bifurcación. El camino de la izquierda, el que baja, es la Pista Forestal a San Blas, que retomaremos bastante más adelante. Pero ahora, vamos por la derecha para acometer una dura ascensión, inicialmente en zigzag, a través del pinar, por el Camino del Monte Aguirre al Puerto de la Morcuera.

A 1465 metros de altitud, en una curva, Km. 17'3 de nuestro recorrido, abandonamos la subida a La Morcuera y tomamos el Camino del Mostajo, que parte hacia el Sur y que, a los pocos metros, se convierte en un agradable paseo sin apenas desniveles. Tras unos cambios de orientación para superar las vaguadas de los arroyos de San Blas y de Los Eriales, comienza un descenso más pronunciado hasta llegar a un punto donde la pista termina repentinamente. Es el Km. 20'2 de la ruta.

Debemos proseguir el descenso por un irregular sendero en el que hay que apearse de la bicicleta y bajar andando durante, aproximadamente, un kilómetro y medio.

En las inmediaciones de una casa abandonada (Km. 21'8) desembocamos en la Pista Forestal a San Blas. La tomamos hacia la derecha y vamos por ella hasta llegar a un collado (Km. 22'5) desde el que tenemos magníficas vistas de la Hoya de San Blas y de las montañas que la circundan, destacando el Cerro de los Hoyos, La Esfinge (su silueta desde este lado no tiene nada que ver con el ser mitológico), las Torres de La Pedriza, el Alto de Matasanos, Peña Lindera, Asómate de Hoyos y Bailanderos.

Parte del Hueco de San Blas y algunas de las montañas circundantes
En este collado abandonamos la pista y tomamos el camino que se bifurca a la izquierda y comienza a descender hacia el corazón de la Hoya.

Estamos en la Senda de la Abutarda (con "b", según la cartografía consultada), que va cambiando de rumbo a medida que cruza sobre las fuentes del Arroyo del Mediano, hasta que se precipita decididamente hacia el Sudsudeste siguiendo el cauce del mismo.

En el Km. 25'7 hay una barrera y poco más abajo un puente por el que cruzamos a la otra vertiente del arroyo.

Senda de la Abutarda
Pasamos sobre el pequeño Embalse de los Palancares y, en su parte Este, en la bifurcación (Km. 28'0), bajamos por el camino de la derecha, que nos resultará conocido por haber pasado por ahí a la ida. Si, desde la parte superior del embalse, hemos echado la vista atrás, hacia Poniente, habremos visto, al otro lado del valle, en toda su dimensión, la grieta abierta en la montaña por la cantera de gneis.

Casi un kilómetro más abajo, en el cruce, para no hacer el regreso por el mismo sitio, giramos a la izquierda y continuamos por esta nueva pista hasta llegar a una encrucijada en el Km. 31'1 de la ruta, donde giramos a la derecha.

Después, a unos 600 metros, alcanzamos una nueva encrucijada de varios caminos y senderos, y cruzamos por una pasarela sobre el Arroyo del Mediano. Al otro lado del mismo, giramos a la izquierda para tomar el camino que desciende hacia el Sur y que desembocará en la carretera M-608 en las afueras de Soto del Real (Km. 32'8 de nuestro recorrido). La tomamos hacia la derecha para cerrar la ruta por asfalto. A algo más de un kilómetro pasamos una rotonda y proseguimos hacia Manzanares el Real. Un kilómetro más y llegaremos al inicio del Cordel de Prado Herrero, donde cerramos la ruta.

Habremos invertido 3 horas y media para completar 35 kilómetros. Insisto en que se trata de tiempo de pedaleo efectivo. Si sumamos la visita a la cantera y las paradas, el tiempo total sera considerablemente mayor.

Esta es la gráfica con el perfil del recorrido:


Y este es un recorte con cartografía de la zona:

Mapa de la ruta. Visor IBERPIX. http://www.ign.es/iberpix2/visor/