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Peña Cítores y la senda del Batallón Alpino

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Descolgada al Oeste del eje principal del macizo de Peñalara, a la altura de Dos Hermanas, Peña Cítores, con sus 2.181 m., no sería apreciada más que como una loma insignificante en comparación con sus vecinas, de no ser por los numerosos vestigios de la Guerra Civil Española que se hallan en ella.

Trincheras en Peña Cítores
En el puerto de Cotos, justo encima del edificio del Club Alpino Español, comienza la senda del Batallón Alpino, así llamada porque fue trazada por intereses logísticos, ya que, a través de la misma, se abastecía a los soldados del ejército republicano que, durante los tres años que duró la contienda, se mantuvieron en las posiciones del frente establecido en la ladera occidental del macizo de Peñalara.

Interior de una de las trincheras
El sendero, perfectamente marcado, discurre por la loma de Dos Hermanas, inicialmente entre el pinar y después, a medida que va ganando altura, entre vegetación arbustiva, hasta alcanzar el collado donde se encuentra la fuente de Los Pájaros. Muy cerca, al Oeste de la misma, se ve un gran corro de piedras, conocido como "Plaza de Toros", que es la ruina de una fortificación militar. Ahí comienza la ascensión final.

Desde cerca de la cima de Peña Cítores: el gran corro de piedras, el collado de la fuente de Los Pájaros y Dos Hermanas.
Desde la zona cimera hay muy buenas vistas de la cercana Peñalara, de San Ildefonso y La Granja, de la ciudad de Segovia, de los inmensos pinares de Valsaín y de algunas de las más significadas cumbres serranas, destacando la Bola del Mundo, los Siete Picos, Montón de Trigo y el macizo de la Mujer Muerta. Para completar las panorámicas, es recomendable continuar rumbo Oeste y descender hasta el Mirador del Cancho, donde hay una caseta que puede servir de refugio en caso de necesidad.

Mirador del Cancho. Al fondo: Montón de Trigo y La Mujer Muerta.
Poco después de comenzar el descenso hacia este mirador, se observa una línea de trincheras, mucho peor conservada que la que hay en las proximidades de la cumbre. Siguiendo esta nueva línea defensiva, por la ladera occidental del macizo, y sin variaciones sensibles de desnivel, se atraviesa la divisoria de Navalonguilla, el cauce del arroyo de Dos Hermanas y el doble ramal del arroyo de los Quebrados; llegando a una loma que se asoma sobre Majada Hambrienta y desde la que se divisa el refugio Chozo Aranguez, al pie de la majada homónima.

Peñalara desde las trincheras
Esta travesía de ladera, de distancia superior a los dos kilómetros, es muy fácil de realizar, aunque, al estar poco transitada, la vegetación va invadiendo la interminable zanja defensiva y ocultándola a la vista. Además del parapeto, es posible observar frecuentemente los restos de otros tipos de fortificaciones militares, como refugios o puestos de vigilancia y de tiro. Resulta sobrecogedor pensar, mientras se hace el recorrido, en las penurias que tuvieron que soportar quienes abrieron esa gran brecha y en cómo tuvieron que sobrevivir, durante tres años, a las extremas condiciones invernales que se producen a esa altitud.

Peña Cítores desde la senda del Batallón Alpino
Para realizar el regreso hay varias opciones. Se puede aprovechar para coronar Peñalara o, quienes presuman de una excelente forma física, pueden bajar al Chozo Aranguez para, desde allí, pasar a la otra vertiente de la montaña a través de Quebrantaherraduras, cerca de la laguna de Los Pájaros. La más sencilla consiste en volver a recorrer la ladera en sentido inverso y a un nivel ligeramente superior, ya sea para retornar a la fuente de Los Pájaros o para ganar el altozano de Hermana Menor.



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